miércoles, 1 de julio de 2009

EME ESE PE




La Jornada Semanal, 1 de febrero de 1998



Mario Santiago Papasquiaro




Los muelles del universo
se están quemando


Moriré sorbiendo pulque de ajo
Haciendo piruetas de cirquera
en la Hija de los Apaches
del buen Pifas


* * *
Bajo la bendición
de las imágenes
sagradas/ inmortales
del Kid/ el Chango/
el Battling/ el Púas
Ultiminio/ el Ratón(sacerdotes del placer
del cloroformo)

* * *
Qué más que
saber salir de las cuerdas
& fajarse la madre en el centro del ring
La vida es 1 madriza sorda
Alucine de Efe Zeta
Película de Juan Orol
Mejor largarse así
Sin decir semen va o enchílame la otra
Garabateando la posición del feto
Pero ahora sí
definitivamente
& al revés.






3 de enero de 1998




AUTOPISTA

Un poeta

Hace unos días murió Mario Santiago Papasquiaro. Nos conocimos en 1973, en el legendario taller de cuento Miguel Donoso Pareja. Mario se llamaba entonces José Alfredo Zendejas y era el más brillante alumno del taller de poesía de Juan Bañuelos. Cada dos o tres miércoles visitaba a los narradores en calidad de temible turista. Criticaba con poca piedad y mucho humor. Cuando un autor que había escuchado demasiadas canciones de Mercedes Sosa trató de retratar la pobreza extrema haciendo que todos sus personajes comieran tortas de fideo, Mario le dijo: ``Lo que te interesa no es contar algo sino demostrarnos que tus personajes tienen muy mala dieta. Pero el fideo es bastante sabroso. Las tortas más pobres están rellenas de migajón.'' Discípulo de Breton y de su pez soluble, Mario citaba objetos imposibles para apoyar sus argumentos.

A los 18 años había leído todos los libros, visto todas las películas, escuchado todos los discos. Con Héctor Apolinar, Roberto Bolaño y otros iconoclastas fundó la vanguardia infrarrealista. Inspirados en el beat, el surrealismo, la patafísica y, sobre todo, en rebeldías poéticas latinoamericanas como el nadaísmo y el grupo del Techo de la Ballena, los infrarrealistas tomaron por asalto las lecturas y los cocteles de nuestra serenísima república de las letras, rompieron vasos jaiboleros, hicieron happenings de box y corrieron el albur de quemarse en un ambiente donde el escritor, y sobre todo el poeta, debe posar como un gentleman enciclopédico. A propósito de Mario Santiago, el escritor colombiano Eduardo García Aguilar escribió en La Jornada Semanal un texto en el que reflexiona sobre la fobia que nos inspiran los locos literarios. En otros países de América latina, los arrebatos de Mario hubiesen sido normales; en México, su provocación y sus descaradas actitudes de clown lo llevaron al ostracismo. Aunque escribía con furor grafómano, publicó su primer libro en 1995, el delgado volumen Beso eterno en ediciones Al Este del Paraíso. En el colofón puso la fecha de su nacimiento: 24 de diciembre de 1953. El libro era una epifanía y, en cierta forma, el inicio de su despedida.

Mario adoptó como segundo apellido Papasquiaro, en homenaje al pueblo de Durango donde nació su admirado José Revueltas. El alcohol y el riesgo formaron parte inseparable de su experiencia estética. Sus amigos de los años setenta compartimos su pasión por las drogas pero no nos atrevimos a seguirlo en sus órbitas de cosmo-nauta psicodélico. Cuando sus poemas me parecían una mafufada, me decía: ``Eres un pendejo''; cuando me gustaban, me los arrebataba furioso: ``Eres todavía más pendejo''. Obviamente, el afecto no impedía que por momentos fuera una lata. Para trabar relaciones con desconocidos recurría al elemental expediente de la injuria; sin embargo, después de un par de mentadas protocolarias se transformaba en un conversador cálido y memorioso. Sus recuerdos eran una inequívoca prueba de lealtad. Con fechas de escabrosa precisión, atesoraba todo lo que habíamos conversado y le gustaba repetir anécdotas con devoción ritual. Durante los trepidantes cierres de edición de La Jornada Semanal, se presentaba a contar el viaje que hizo a Israel en busca de una mujer amada; su voz se alzaba con teatralidad, como si acabara de descubrir la historia que habíamos repasado infinidad de veces. También era un obsesivo recitador de sus poemas. Ante mi incapacidad de escucharlo a las cuatro de la mañana, decidió grabar sus versos en la máquina contestadora hasta agotar el caset.



El autor de Beso eterno solía presumir un recorte del periódico El Financiero en el que se hablaba de él, no tanto como un alarde de vanidad, algo que siempre repudió, sino como un insólito documento de su existencia.

Mario murió atropellado a los 44 años. Su familia encontró un poema escrito unos días antes, que lleva por título sus iniciales y equivale a un testamento poético. El poeta regresa con esta despedida en nuestra página 4.

Hace algunos años, nos encontramos en Ciudad Nezahualcóyotl. Los dos teníamos que ir de ahí a la UNAM y compartimos la larga travesía por la ciudad. De nuevo, Mario mostró su parcialidad por el pasado. Me contó de la primera vez que bebió whisky, en casa de la familia Larrosa. ``Hay cosas que te pasan sólo porque eres joven -me dijo-. Yo no tenía nada que dar a cambio de lo que me ofrecían en esa casa. Mi único mérito era ser joven.''

En efecto, ciertos dones llegan sin otra exigencia que la juventud. Uno de ellos fue conocer a Mario.


Juan Villoro

viernes, 26 de junio de 2009

NUESTRA AMIGA JOHANA


Durante toda esta semana Johana nuestra amiga cartonera, ha estado presente en Riobamba compartiendo con los compañeros de Matapalo los trabajos de taller.


Deseamos que en su paso por las demás cartoneras que se encuentran inscritas en su itinerario todo sea viento a su favor, y lleve nuestros aludos y presentes a los amigos del resto del continente.

jueves, 18 de junio de 2009

LAS VISITAS



Esta semana la Casa Cartonera recibió la visita de varios medios de comunicación que se han interesado por el Proyecto Matapalo.
De esta forma se pudo difundir a más gente de distintos lugares del país los trabajos que venimos realizando desde el mes de septiembre del año pasado.
Los chicos, que fueron los principales expositores, pudieron dar su testimonio del trabajo que realizan en la Cartonera, así como invitar a la gente para que puedan adquirir los textos cartoneros, próximos en una circulación nacional.

LA NUEVA PRODUCCIÒN

El trabajo de Matapalo cartonera no se detiene. Esta semana se ha empezado a practicar la técnica de Collage con la que se formarán los textos del poeta mexicano Mario Santiago Papasquiaro, en la publicación titulada Respiración de Laberinto, próximo texto cartonero.
La edición estará lista para el día 12 de Julio y será presentada en la EXPO LIBRO 2009 en la ciudad de Guayaquil. Al día siguiente en la misma feria, se desarrollará un taller cartonero con todos los asistentes que deseen aprender como se arma un librito de cartón.

domingo, 14 de junio de 2009

EN LO QUE ANDAMOS




Matapalo cartonera se encuentra en este m omento en un proceso de difusión de su propuesta editorial en todos los sectores de la ciudad, así como en lugares externos a Riobamba.
En los primeros días de julio tendremos la presentación del proyecto en la Politécnica Salesiana, así como el lanzamiento del proyecto en la Expo Libro de Guayaquil.
La labor de estas semanas se centra en la elaboración de nuevas portadas de nuestros tres primeros ejemplares, así como la confección de las nuevas portadas para la publicación de Respiración de Laberinto, del mexicano Mario Santiago Papasquizaro.

LA CASA CARTONERA










La Casa Cartonera es el espacio de trabajo donde Matapalo desarrolla sus talleres.
Ubicada en las calles Primera Constituyente y Vargas Torres, centro de la ciudad, este espacio alberga desde el mes de enero a los cartoneros que durante los días miércoles y sábados trabajan en la elaboración de libros.
Además, el espacio está proyectado a ser un eje generador de actividad cultural en Riobamba, una ciudad alejada de un circuito de actividades que permitan la transmisión de distintos tipos de aprendizaje cultural.
Poco a poco, con el desenvolvimiento que tiene el proyecto vamos levantando la casa, que en suma es una construcción antigua, con paredes de adobe y tejas donde descansan las palomas en las horas de la tarde.
Aunque falta mucho por hacer, las ganas nos sobran para poder convertir a este sitio de la urbe, en un espacio identificado con la labor cartonera así como con las propuestas artísticas que lleguen hasta ella.
Las puertas de la casa están siempre abiertas.

EL PROYECTO CARTONERO








En el mes de septiembre del 2008, la idea de generar un espacio alternativo de publicación de literatura latinoamericana, toma cuerpo en la ciudad de Riobamba.




Eduardo Yumisaca (artesano), Edwin Lluco (artista plástico), Victor Vimos (escritor), y Gabriela Falconi (escritora), luego de tener contacto directo con Sarita Cartonera de Perú, emprenden la estructuración de un proyecto editorial que, en su trayecto de construir libros, vincula a diversos actores sociales, marginados por mucho tiempo de los espacio de la cultura oficial.




Matapalo Cartonera aparece entonces con una propuesta que rompe esquemas en el espacio editorial ecuatoriano, al construir el libro con las herramientas plásticas y literarias, tomando como base el cartón que se recoge en las calles de Riobamba, como una forma de reacción ante la crisis y, una opción real y alternativa a la publicación de textos hechos por las editoriales posicionadas.




El proyecto incluye como uno de los ejes vitales de su desarrollo la participación de chicos de escasos recursos económicos, quienes después de recibir talleres de pintura, diseño y armado de libros, fortaleciendo el aprendizaje de un oficio alternativo, son los encargados de armar en su totalidad los libros, por lo cual reciben un incentivo económico que les ayuda en sus necesidades inmediatas.




La formación artística, artesanal y cultural de los chicos, la apertura de un espacio alternativo de publicación que no esté ubicado en las ciudades grandes, la creación de redes con otras cartoneras del continente que permita la difusión de la literatura ecuatoriana más allá de nuestras fronteras, la difusión de obras literarias en espacios que no han tenido acceso a la lectura, la reivindicación y valoración del cartón y de la gente que trabaja con él, son algunos de los objetivos que encuentran coyuntura en Matapalo Cartonera.




En cuanto a la publicación, no consideramos delimitaciones generacionales, temáticas, genéricas ni étnicas, pues priorizamos la calidad en la propuesta poética o narrativa de un texto. El formato de publicación es artesanal y por lo tanto único: libros objeto, cuya portada, aunque el contenido sea el mismo, nunca se repetirá.




Por su elaboración y propuesta cada libro de Matapalo Cartonera es un encuentro de miles de historias, tejidas con el trabajo de quienes encuentran en el cartón el soporte para construir sus sueños.